Silvia Figueroa Zamudio y su rectorado
Por A.C.

En la última semana de enero, la rectora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la doctora en historia Silvia Figueroa Zamudio, rindió su tercer informe al frente de esa institución. Le falta un año más para concluir su periodo. Sin embargo, mucha gente cree que este fue su último informe porque se acostumbra que pidan un permiso con alguna excusa, dando pie a un nombramiento interino o definitivo. Evitando con este albazo, toda la grilla que se pudiera generar en un proceso democrático. Recordemos que no es la comunidad universitaria la que designa al rector sino un grupo de ex rectores denominado “comisión de rectoría”. Este mecanismo a todas luces intransigente generó al inicio del rectorado de Silvia Figueroa una demanda por parte de algunos aspirantes, entre ellos Román Soria Baltazar a lo que la Suprema Corte de Justicia contestó que el proceso es correcto mientras esté contemplado en la Ley Orgánica. Por lo que urge la reforma a dicha ley para que el próximo rector sea nombrado por los universitarios.
Ante la posibilidad de que haya sido el último informe de la rectora, bien vale la pena realizar algunas reflexiones entorno a su desempeño. Recordemos que Silvia Figueroa es la primera mujer en ser rectora de nuestra máxima casa de estudios. Por lo tanto, se esperaba que las mujeres iban a ser beneficiadas, pero no, salvo el nombramiento de la secretaria administrativa, no hubo un incremento de mujeres en las direcciones de las escuelas, o de funcionarios de primer nivel. Todo quedó igual. Les quedó a deber a las mujeres.
La certificación de los procesos administrativos y académicos de las diferentes escuelas es uno de sus mayores logros, pero es parte del proceso nacional de asignación de recursos. Es decir de no hacerlo, no hay recursos. Por lo que era obligatorio realizarlo. En general esta certificación lo único que trata es de que las cosas se hagan bien y en orden. En ese sentido felicidades a la rectora por todas aquellas escuelas que pasaron ese proceso.
Un punto negro de la administración actual es la designación de “encargados” de casi la mitad de las escuelas. Impidiendo con esto que sean los tres sectores de cada escuela quienes de alguna manera decidieran quien estuviera al frente. Esa imposición si generó enojo de parte de grupos políticos que no fueron tomados en cuenta en esas decisiones. De las tres escuelas de Uruapan, dos tienen encargaturas. Y ya que hablamos de esta ciudad, la rectora tiene cuentas pendientes con los universitarios y la comunidad al querer defender lo indefendible: un director que tiene en contra a los profesores, a los trabajadores y a los alumnos. El paro duró mes y medio por la cerrazón de las autoridades de querer mantener a un director que no es apto para ello.